Amigos, el Evangelio de hoy nos trae el relato de cuando Jesús seleccionó y nombró a los apóstoles. El biblista y teólogo N. T. Wright ha explicado por qué Jesús comisionó a doce discípulos como apóstoles.
Wright dice que cuando un judío del primer siglo hablaba sobre la llegada del reino de Dios, se daba a entender algo muy específico. Estaba anunciando que el templo iba a ser restaurado, que se adoraría a Yahvé adecuadamente, que se dispondría de los enemigos de Israel y, sobre todo, que las tribus del Señor se congregarían y, a través de ellas, las tribus del mundo.
Recordemos la gran visión del segundo capítulo de Isaías: “La montaña de la casa del Señor será afianzada sobre la cumbre de las montañas. . . . Todas las naciones fluirán hacia ella”. Es por ello que Jesús eligió doce discípulos, evocando a las doce tribus. Ellos serán prototipo y catalizador para congregar a Israel y, por lo tanto, congregar a todos. Serán una comunidad fundamental y signo de unidad.
