Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús establece condiciones para el discipulado.
Unos pocos versículos antes Jesús predice Su Pasión por primera vez. Se sacrificará por amor al otro, y con esto, llevará a una vida más profunda y se convertirá en fuente de vida para los demás. Ronald Knox habló sobre el signo de la cruz de esta manera: los primeros trazos forman la letra “I” (que en inglés quiere decir “Yo”), y los siguientes la tachan. Esto es lo que la cruz de Jesús quiso decir y significa.
En esta escena, reúne a la multitud con sus discípulos y pronuncia la fórmula necesaria para seguirlo. Nosotros deberíamos escuchar también con gran atención: “El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga”. El camino del discipulado es el amor sacrificado, y eso significa camino de sufrimiento.
Luego, la gran paradoja: “Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará”. Póngalo sobre sus puertas, en el refrigerador, en el protector de pantalla. No hay mejor guía para una vida feliz.
