Amigos, hoy Jesús emite un juicio sobre las ciudades de Galilea que no creyeron en Él y se arrepintieron. Jesús está al final de un largo número de profetas enviados por Dios para reconciliar a la gente con Él. Al igual que los profetas que le precedieron, Jesús es ignorado, burlado y rechazado.

¿Qué sucede como resultado del rechazo a Dios por parte de los hombres? No es que nada suceda. El juicio de Dios cae sobre la nación infiel. ¿Cuál es el instrumento de justicia de Dios? Una de las naciones paganas, los Caldeos, avanzaron y destruyeron la ciudad de Jerusalén, quemaron el Templo, se llevaron los objetos más sagrados, y forzaron a los Israelitas al exilio. Y los romanos hicieron lo mismo en el siglo primero.

¿Esto es mala suerte? ¿Simplemente el típico dar y recibir de fuerzas geopolíticas? ¡No! La Biblia insiste que esto debe ser leído como una acción de Dios, más específicamente como un juicio y castigo de Dios. Eso sí, este no es un castigo arbitrario, una cosa vengativa y cruel, sino más bien es Dios permitiendo que la nación caída sienta el efecto de sus pecados.Entonces, ¿cuál es la lección? El pecado tiene consecuencias, y rara vez tenemos que esperar al mundo venidero para experimentarlas.