Amigos, en el Evangelio de hoy la gente le pregunta a Jesús porque Él y sus discípulos no ayunan ya que Juan y sus discípulos lo hacían. La respuesta de Jesús es maravillosa: “¿Acaso los amigos del esposo pueden estar tristes mientras el esposo está con ellos?”. ¿Podríamos imaginar gente ayunando en un banquete nupcial? ¡Sería ridículo!

Jesús entonces dice, “no se pone vino nuevo en odres viejas”. El vino nuevo es el Evangelio. El recipiente para este vino debe conformar el mismo, y no al revés.Si queremos asimilar la Buena Noticia (Evangelio), no podemos vivir en el reducido espacio de nuestras almas pecadoras. No podemos tener una actitud de “esperar lo peor”. En lugar de ello, nos arrepentimos, o cambiamos la mentalidad que tenemos. Otra forma de llegar a ello, es decir lo semejante se conoce por lo semejante. Si Dios es amor, entonces sólo el alma que está encendida de amor podrá asimilarlo apropiadamente.