Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos dice que las obras de Su Padre dan testimonio de Su identidad. Las palabras de Jesús son las palabras del Padre, y Sus obras son las obras del Padre. Su historia es la historia del Padre.

La naturaleza nos habla de Dios, los filósofos nos dicen cosas verdaderas de Dios, las artes lo pueden reflejar, las vidas de los santos lo señalan, pero Jesús es el ícono.En este pasaje vemos, si se puede decir de esta manera, la humildad del Logos. Ni las palabras, ni las obras de Jesús son “suyas”, sino recibidas del Padre. La tradición teológica Trinitaria respeta esto cuando habla del Hijo como la palabra interior del Padre, y el cual recibe todo del Padre.