Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús promete paz a sus discípulos, aquellos que luego lo abandonarían al ser arrestado. “Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo. Les digo esto para que encuentren la paz en Mí”.

Y la profecía de Jesús se cumple en la Resurrección. Los discípulos están reunidos en el cenáculo, con miedo, y de repente Jesús aparece en medio de ellos. ¿Cuál es la reacción de los discípulos? Están asustados. Y no es de extrañar: lo habían abandonado.Ante este miedo, Jesús hace dos cosas simples. Primero, muestra sus heridas. Luego, ofrece su paz. Ambas son importantes. Con la primera acción, les recuerda los pecados que pusieron fin a su vida. En la segunda, Jesús dice: “Shalom”, que significa “paz”. Jesús no regresa con venganza, ni con violencia; más bien, la violencia ejercida contra Él se confronta con el shalom, el regalo de la paz.