Miércoles, 22 de mayo de 2024  

Amigos, en el Evangelio de hoy Juan se queja de que algunas personas que no pertenecían al grupo estaban expulsando demonios en el nombre de Jesús. Y Jesús responde: “No se lo impidan . . . el que no está contra nosotros, está con nosotros”. ¡Qué maravillosa y generosa actitud! 

Juan estaba indudablemente enojado porque alguien de afuera de su pequeño círculo iba a obtener crédito por lo que realizaba. ¡Si piensas que este tipo de cosas solo suceden en tiempos bíblicos, no has pasado demasiado tiempo en la Iglesia! Soy una persona orgullosa de la Iglesia, amo y admiro a todas las grandes personas que hacen tanto por el reino de Cristo y por muy poca compensación. Pero también he estado aquí el tiempo suficiente para ver este otro problema en el personal de una parroquia, en las oficinas diocesanas, y en las comunidades parroquiales. Estamos tan atados a nuestros pequeños juegos y protegiendo nuestro territorio, asegurándonos que las cosas funcionen de acuerdo con estructuras burocráticas que hemos establecido, que nos olvidamos de qué se trata nuestra misión.

 Lo que Jesús nos muestra es que es la misión lo que importa. Traer el amor de Dios al mundo, ser conducto de la gracia: eso es lo que importa. Toda nuestra gloria, posición, y privilegio personal, todo eso es finalmente un tema para la indiferencia.