Amigos, el Evangelio de hoy habla sobre nuestra alegría pascual, pero advirtiendo sobre el peligro de una sociedad opuesta a Dios: “Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que Yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia”.
Es del todo apropiado que, durante el tiempo de Pascua, nos regocijemos. El Señor ha resucitado; verdaderamente ha resucitado. Jesucristo es Señor, Dios es Rey y el pecado y la muerte han sido derrotados. Todo eso es cierto y sigue siendo de vital importancia.
Al mismo tiempo, no debemos sucumbir a una interpretación del cristianismo como “gracia barata”, según la cual Cristo ha resucitado y todo está bien. Como dijo Julián de Norwich, “Todo irá bien, todo tipo de cosas irán bien”. Noten el uso del tiempo futuro. La batalla definitiva ha sido ganada, pero la guerra continúa. La lucha permanece.
