Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos promete una segunda venida.

En cierto sentido el cristianismo es una religión de culminación (el Señor ha venido), pero por otro lado es una religión de espera, ya que confiamos en la segunda venida de Jesús en la plenitud de Su poder. Esperamos, observamos y nos mantenemos vigilantes.

Todos sabemos que las grandes cosas llevan tiempo. Cuando un niño llega al estudio de un artista para ser su aprendiz, tiene que someterse a una disciplina larga y difícil; cuando un joven ingresa a un monasterio o seminario, tiene que esperar mucho; cuando una mujer queda embarazada, tiene nueve largos meses antes que el bebé esté listo para nacer; quien trabaja de jardinero, espera, observa y cultiva; cuando un autor escribe un libro tiene que dejarlo elaborar en sus propios términos y tiempo.

“¿Cuánto tiempo lleva este análisis?” le preguntó una mujer a Carl Jung. Él respondió: “El tiempo que sea necesario”. Gestación, crecimiento. Así que soportamos los procesos duros y dulces que hacen posible el crecimiento.