Amigos, el Evangelio de hoy es la conclusión de Lucas al Sermón de la Llanura.

Jesús dice: “Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre que, al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida”.

Esto es algo central: Si estás arraigado en Dios, entonces puedes resistir cualquier cosa, precisamente porque estás conectado con ese poder que está creando el cosmos. Serás bendecido en ese lugar más profundo y nada te podrá afectar finalmente. 

Pero el que no toma las palabras de Jesús en serio “se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida”.

Cuando lleguen las pruebas inevitables, la vida construida sobre el placer, dinero, poder o fama colapsará. Así que la pregunta es sencilla: ¿Dónde estás parado? ¿Cómo está tu corazón? ¿Sobre qué, precisamente, has construido toda tu vida?