Amigos, en el Evangelio de hoy escuchamos a Jesús hablar sobre la fe. La fe es poderosa, porque es un enlace con la realidad de Dios, que es el poder que creó y sostiene el cosmos. A veces, el poder de la fe se manifiesta en formas espectaculares y obvias. Por ejemplo, hay una larga tradición de sanación de fe, que se remonta a Jesús mismo, y también a través de muchos de los santos. También está el poder de la oración. Cuando algunas personas piden con un espíritu de confianza, realmente creen que lo que están pidiendo sucederá, y entonces sucede.

Pero la mayoría de las veces, el poder de la fe se manifiesta en coraje para enfrentar situaciones traumáticas, la enfermedad e incluso el temor a la muerte. Es la confianza de saber que estamos siendo guiados y cuidados, incluso cuando esa orientación y cuidado no son inmediatamente evidentes.