Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús se compara a una gallina que anhela juntar a sus pollitos bajo sus alas. Como el teólogo N.T. Wright señala que esto es mucho más que una imagen sentimental. Se refiere a lo que hace una gallina cuando hay fuego arrasando el granero. Para proteger a sus pollitos, se sacrificará, reuniéndolos bajo sus alas y usando su propio cuerpo como escudo.

En la Cruz, Jesús usó, por así decirlo, Su propio Cuerpo sacrificándose como escudo, absorbiendo toda la fuerza del odio y la violencia del mundo. Se metió en lo más cercano al pecado (porque allí es donde se encuentra a los pecadores) y permitió que el fuego y la furia del pecado lo destruyeran, aún cuando nos protegía.

Con esta metáfora en mente, podemos ver con especial claridad por qué los primeros cristianos asociaron a Jesús crucificado con el siervo sufriente de Isaías. Al soportar el dolor de la Cruz, Jesús realmente cargó con nuestros pecados; y por Sus llagas fuimos curados.