Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús emite juicio sobre las poblaciones que no han creído en Él y sus obras. “¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros realizados entre ustedes, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y sentándose sobre ceniza”. Este Evangelio contiene palabras para nosotros. 

¿Qué es lo primero que un ministro debe realizar al entrar en una ciudad? “Curar a los que allí estén enfermos”. Cristo es Soter, sanador de cuerpo y espíritu. Muchos de los santos eran sanadores; muchas de las apariciones de la Vírgen María llevaron la sanación.

Otra gran tarea de la Iglesia es proclamar que “El Reino de Dios está cerca”. La Iglesia es un organismo que proclama, anuncia, evangeliza. Lo que proclamamos es que, en Cristo Jesús, ha aparecido un modo completamente nuevo de ordenar las cosas, que Dios, en Cristo, está atrayendo todas las cosas hacia Sí mismo. Los grandes principios que ordenan el mundo —dinero, fama, poder, placer, sexo— han caído. Un nuevo rey ha llegado, un nuevo modo de organizar la vida. El nuevo modo ordenado por Dios es amor, inclusión, compasión, no-violencia, y perdón, especialmente hacia los enemigos.