Amigos, hoy celebramos la fiesta de los Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Cuando la existencia de Dios es ampliamente puesta en duda, parecería no científico creer en seres espirituales. Y, sin embargo, se mencionan de modo prominente en la Biblia; los Padres de la Iglesia hablan ampliamente sobre ellos; y el Catecismo de la Iglesia Católica audazmente reafirma la existencia y actividad de los ángeles.

¿Recuerdas cómo, hace unos años, hubo un enorme interés general por los ángeles? Una de mis historias favoritas tenía que ver con un hombre que volaba en un avión monomotor durante una fuerte tormenta. En un momento, su sistema de comunicación falló y se encontró perdido para llegar al aeropuerto.

Justo cuando estaba a punto de abandonar toda esperanza, una voz fuerte llegó a través de la radio. Daba direcciones a un aeropuerto que el piloto desconocía. La voz lo guió hasta la pista de un pequeño aeropuerto. Cuando aterrizó, se dio cuenta de que el aeropuerto estaba abandonado. No había personal de tierra, ni tampoco nadie en la torre.

¿Un accidente? O una señal de que “¿Hay más cosas en el Cielo y en la tierra, que todas las que pueda soñar tu filosofía, Horacio”?