Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús se maravilla con la fe del centurión Romano. “Yo les aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado tanta fe”. ¡A menudo la Biblia no obliga a meditar sobre el significado de la fe! Podríamos decir que las Escrituras están cimentadas en la fe, y permanecen inspiradas en cada momento por el espíritu de la fe. 

La Fe es una actitud de confianza en la presencia de Dios. La fe es estar abiertos a lo que Dios nos revela, nos hace, y nos invita. Debería ser obvio que, tratándose de Dios, que es una persona todopoderosa e infinita, no estamos nunca en control. 

Uno de los principios más fundamentales de la fe es este: la vida no es acerca de tí. Tú no estás en control. Este no es tú proyecto. Más bien, somos parte del gran plan diseñado por Dios. Llevar esto hasta tus huesos y actuar en consecuencia, es tener fe. Cuando actuamos en base a esta visión transformadora, cosas maravillosas pueden suceder, porque nos hemos sometido a “un poder que ya está trabajando en nosotros y que puede hacer infinitamente más de lo que podemos pedir o imaginar”. Aún una fe muy pequeña puede hacer diferencias extraordinarias.