Amigos, en el Evangelio de hoy, algunos fariseos desafían a Jesús a responder cuál de los mandamientos de la Ley es el más grande. Jesús responde que todo poder, toda capacidad en nosotros debe ser entregada al amor de Dios. Pero, ¿qué significa exactamente amar a Dios?

Es útil ver qué dijo San Bernardo de Clairvaux. El objetivo de la vida espiritual, dice San Bernardo, es amar solo a Dios, por el solo bien de Dios. Obviamente, hay muchas cosas que compiten con solo amar a Dios: dinero, sexo, poder, placer. Pero lo que Bernardo vió, es que incluso si sólo Dios es el centro de mi vida, es posible que todavía no lo esté amando verdaderamente por sí mismo. Porque podría estar usándolo.

Él hace una pequeña distinción que es bien útil. Él dice que un esclavo tiene cierto amor por su amo, pero no es realmente amor, ya que es mucho más parecido al miedo. Esto puede ser provechosamente aplicado a la vida espiritual. Muchas personas afirman que aman a Dios cuando realmente le temen. ¿Qué podría pasarme? Si no hago las cosas correctas, seré castigado. Tales actitudes están muy lejos del amor.