Amigos, en el Evangelio de hoy los discípulos le preguntan a Jesús por qué habla a las multitudes con parábolas. Jesús explica el Reino de Dios a través de historias e imágenes, que parecen ser el modo preferido de predicación. Él responde a sus discípulos diciendo, “les hablo por medio de parábolas: porque ‘miran y no ven, oyen y no escuchan ni entienden’”. En otras palabras, es porque las multitudes rechazan creer en Él y lo que tiene para decirles.

Muchas parábolas eran extrañas e inicialmente desconcertantes y poco atractivas. Por supuesto que a eso apuntan las parábolas: a incomodarnos, a descolocar, y confundirnos un poco. ¡Qué característico es eso en el modo de predicar de Jesús! Rara vez Él presenta el tema en forma doctrinal: prefiere contar historias enigmáticas, simpáticas. ¿Por qué? En muchos casos las historias revelan una verdad que un argumento no pueden del todo capturar.