Amigos, hoy recordamos a Santa Teresa del Niño Jesús. La mejor introducción a la espiritualidad de Teresa es un texto que escribió a instancias de Sor María del Sagrado Corazón, una especie de memoria del retiro que realizó en septiembre de 1896, justo un año antes de su muerte.

Lo que ella nos ofrece es una “ciencia del amor”, una forma de conocer y actuar que está completamente condicionada por el amor que Jesús ha puesto en su corazón: “Jesús se dignó a mostrarme el camino que conduce al Horno Divino, y este camino es la rendición del pequeño niño que duerme sin miedo en los brazos de su Padre”.

Dios, concluye Teresa, se complace en trabajar con aquellos que se han vuelto absolutamente dóciles a Su dirección, que han reconocido su total dependencia de Él, su disposición a recibir regalos. Cualquier sensación que el amor de Dios debe ser ganado o que una relación con Él es producto de un cálculo económico es repugnante a una espiritualidad saludable: “Jesús no exige grandes acciones de nosotros, sino simplemente rendición y gratitud”.

Cuando esta actitud está en su lugar, todo es posible. Siguiendo a Teresa, podemos ser agradables a Dios y valiosos para la Iglesia en los lugares más humildes y a través de los actos más simples. Todo lo que tenemos que hacer es rendirnos, como un niño pequeño dormido en los brazos de su Padre.