Amigos, el Evangelio de hoy es el estremecedor relato de San Juan sobre el arresto de Jesús. El escenario es el huerto de Getsemaní. Jesús acaba de ser traicionado por Judas, capturado, arrestado y atado; la oreja del esclavo del sumo sacerdote ha sido cortada; todos los discípulos de Jesús han huido.
En una narrativa paralela, San Marcos añade este extraño detalle del joven que huye desnudo en la noche. Al igual que un pintor renacentista que sitúa figuras contemporáneas en una escena bíblica, aquí Marcos pone un sustituto de ustedes y de mí en la escena. Se describe al joven como “siguiendo” a Jesús. Esto, por supuesto, es un código bíblico para referirse al discipulado.
¿Y qué lleva puesto? El término utilizado en griego (sindona) designa el tipo de prenda que llevan los recién bautizados. La cuestión es esta: ser un miembro bautizado de la Iglesia de Cristo es ponerse en peligro.
Ser seguidor de Jesús es recorrer un camino peligroso, que sin duda molestará a los poderes establecidos. La vergüenza de este joven es que, en el momento de la verdad, huyó, dejando su preciosa prenda bautismal en manos de los enemigos de Jesús.
¿Qué haces tú en el momento de la verdad?
