Amigos, en el Evangelio de hoy el Señor nos dice que Sus discípulos no ayunan porque Dios está celebrando un gran banquete de bodas. 

En todo el Antiguo Testamento encontramos el tema de las bodas como escena que representa la alianza de Dios con Su pueblo. Hemos caído en pecado. Hemos estado en el exilio. ¿Y qué desea Dios? Volver a unirnos a un gran banquete de bodas. 

A lo largo del ministerio de Jesús encontramos el mismo tema: Él reunirá a las tribus dispersas, sí, la élite, pero también a los pecadores y a los marginados. Todos son bienvenidos a la mesa del Señor, estableciendo un banquete de bodas y la unidad que Dios quiere con Su pueblo. 

Jesús se presenta como la unión del Cielo y la tierra. Él es la unión de la divinidad y la humanidad en Su propia persona. Él es el banquete de bodas. “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan, y los tuyos no?” ¡Porque un gran banquete está sucediendo!