Amigos, el relato de Mateo sobre el bautismo de Jesús señala la importancia de este sacramento fundamental. 

Escuchemos al gran teólogo Gregorio de Nacianceno: “El Bautismo es el regalo más hermoso y magnífico de Dios. . . . Se llama ‘regalo’ porque se confiere a quienes no aportan nada propio; ‘gracia’ ya que se da incluso a los culpables”. Jesús dijo: “No eres tú quien me ha elegido a Mí, sino Yo quien te ha elegido a ti”. El Bautismo es la ratificación sacramental de esta elección. 

Y es por eso que hablamos del bautismo para justificación propia y lavando de nuestros pecados. Todos hemos nacido en un mundo profundamente disfuncional, un mundo condicionado por milenios de egoísmo, crueldad, injusticia, estupidez y miedo. Esto ha creado una atmósfera venenosa que condiciona todos nuestros pensamientos, movimientos y acciones. 

¿Ves por qué el énfasis en la gracia es tan importante? El Bautismo es el momento en que el Espíritu Santo nos saca de este mundo caído y nos lleva a un mundo nuevo, la vida misma de la Trinidad. Es por ello que el Bautismo implica nacer de nuevo, ser elevado, iluminado, transformado, salvado —y por ello la Iglesia habla de los bautizados como una “criatura nueva”.