Amigos, el Evangelio de hoy compara el terror del fin de los tiempos con el de la inundación que destruyó el mundo en el tiempo de Noé. ¿Por qué la venida del Hijo del Hombre nos causa temor? Porque si él es el Hijo de Dios, entonces irrumpirá en nuestro mundo pecador como un fuego purificador, o como una tormenta salvaje o una revolución violenta.
Como él es la vida, toda vida que se opone a él tiene que ceder. Como él es la verdad, los impostores de la verdad deben ceder. Y como él es el camino, los falsos caminos deben ser abandonados. Y todo esto dolerá. La mejor manera de prepararnos es velar, orar y renunciar a nuestros pecados.
