Amigos, en esta fiesta de San José, nuestro Evangelio se centra en algunos temas espirituales poderosos, todos ellos relacionados con el nacimiento de Jesús.
En primer lugar, vemos la tristeza y el dilema de José. Se había comprometido con María y luego descubre que su prometida está embarazada. Así que el compromiso tenía que romperse debido a un embarazo irregular. Esto debió de causarle un profundo dolor emocional: el sentimiento de traición por parte de la persona a la que amaba. Es un maravilloso tributo a la bondad de José el hecho de que no diera rienda suelta a su frustración. En cambio, tuvo en cuenta los sentimientos de María y decidió divorciarse de ella secretamente.
Aun así, esto debió de suponer una crisis espiritual para él. ¿Qué quería Dios que hiciera? Entonces, el ángel se le aparece en un sueño y le dice que tome a María como esposa. José se da cuenta de que estos enigmáticos acontecimientos forman parte de un plan mucho mayor de Dios. Estaba dispuesto a cooperar con el plan divino, aunque no conocía en absoluto sus contornos ni sus propósitos más profundos. Al igual que María en la anunciación, confió y se dejó guiar.
