Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos habla acerca de resucitarnos en el último día. Nuestra fe nos dice que Dios vestirá el alma con un nuevo y más elevado cuerpo, lo que San Pablo llama un “cuerpo espiritual”. Aquí podríamos confiar en las reflexiones del físico cristiano John Polkinghorne quien considera al alma como “forma” o molde de la persona. Dios recuerda esta “forma” y luego la reconstituye a un nivel más alto en la resurrección, de alguna manera como el molde de un artículo o una fotografía puede ser preservado en la memoria de una computadora y luego reproducida de otro modo.
Escuchemos entonces de nuevo las palabras de Jesús en el Evangelio de hoy: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que viene a mí, de ningún modo lo echaré fuera”. Cuando recemos por las almas de nuestras personas queridas que han muerto, tenemos que encontrar consuelo en estas palabras. Ellos serán resucitados.
