Amigos, en el Evangelio de hoy, Jesús pregunta: “¿Puede un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un pozo?”. Les recomiendo que apliquen este texto a vuestra elección de director espiritual.

¿Sabe la persona a la que le has confiado tu alma a dónde llevarte? ¿O están tan perdidos como tú? ¿Cómo sabemos si ven correctamente? En cierto modo esto puede ser bastante simple: ¿Te confías a alguien que está completamente dedicado a Cristo?

La siguiente cualidad de un buen maestro espiritual es reconocer la necesidad de un salvador. Jesús usa una imagen bastante simpática para aclarar este punto. “¿Por qué miras la paja que hay en el ojo de tu hermano y no ves la viga que está en el tuyo?”

Todo maestro espiritual está ansioso de decir lo que en otros anda mal. Son diagnosticadores seguros de vuestros problemas. Pero a menos que se hayan entregado a Cristo y encontrado la salvación en Él, no están en ninguna posición para ayudarles. Son tan absurdos como el hombre al quien le sale una viga del ojo.