Amigos, el Evangelio de hoy nos muestra cómo la luz de Cristo afecta nuestras vidas.
La luz es maravillosa en la medida en que ilumina, brilla y deleita. Pero también puede ser desconcertante. ¡Piensa en lo mal que la mayoría de nosotros nos vemos con luz directa! Descubrí esto mientras filmaba la serie Catolicismo. Prefiero mucho más la luz indirecta que se produce en interiores. El resplandor total del sol revela cada defecto, imperfección y detalle del rostro.
Piensa en lo que sucede cuando de repente una luz ilumina un rincón oscuro del sótano o un callejón solitario. Los bichos y las alimañas se revelan. Las cosas desagradables se escabullen para esconderse, temerosas de la luz.
Cuando invitas a Jesús a tu vida, estás invitando la luz a tu vida. Esto es maravilloso, pero también aterrador. Jesús iluminará con su luz cada rincón de tu vida, cada habitación de tu casa. Las cosas que se ven bien en la oscuridad o en la luz indirecta se destacarán repentinamente con todo su desagrado.
