Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús instruye a los doce apóstoles con el trabajo a realizar. Quizás aquí podemos ver el cumplimiento de la invitación profética que realiza a los primeros discípulos: “Síganme y los haré pescadores de hombres”.

En hebreo, la palabra “síganme” indica discipulado. Jesús no está entonces ofreciendo una doctrina, una teología, o una colección de creencias o convicciones. Él se ofrece a Sí mismo. Nos está diciendo, “Caminen por Mi camino; entren al mundo que les he abierto”.

“Los haré pescadores de hombres”. Esta es una de las mejores proclamaciones de las Escrituras. Observen que en la primera parte de la frase dice “los haré . . .” Dios es quien nos hace de la nada. Vivir en el pecado es vivir fuera del poder creativo de Dios, es pretender que podemos hacernos nosotros mismos. ¡Qué maravilloso que Él nos diga lo que hará en nosotros!

Y lo que Él hace en nosotros es siempre un reflejo de Sí mismo: pescador de hombres. Dios quiere atraer a todas las cosas y todas las personas en comunidad alrededor suyo, y en Él. Dios es un pescador de personas – y quiere que nosotros seamos lo mismo.