Amigos, en este decimosexto domingo del tiempo ordinario, nuestro Evangelio es el relato de Marta y María y en mis años de predicación, he descubierto que es uno que tiende a molestar mucho a la gente. Con nuestra primera lectura sobre Abraham en mente, podemos entender mejor lo que significa este pasaje —y lo que no. Antes que jugar a “una hermana o la otra”, deberíamos interpretar a Marta y María juntas: Cuando nos centramos en el “unum necessarium”, lo único necesario, las muchas cosas que nos preocupan encuentran su lugar apropiado.
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