Amigos, en el Evangelio de hoy Jesús nos da un mandato extraordinario, que es considerar a los más débiles y vulnerables de nuestra sociedad: “Cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos”. Este es un punto central de interés en todos los Evangelios. Si ignoramos a los extranjeros, los extraños, las viudas, los huérfanos, los pobres – si se ignora a esta gente débil, Dios se enojará.

La pasión de Dios no solo se extiende a través de la tradición bíblica, sino que viene clamando a través de las enseñanzas sociales de la Iglesia Católica: “Si tienes dos abrigos en tu armario, uno te pertenece a ti; el otro pertenece al hombre que no tiene”.

No olvidemos a los pobres y marginados de hoy.