La Misa es un gran llamado y respuesta entre Cristo como cabeza y su cuerpo místico. La Iglesia es una comunidad que ha sido llamada salir del mundo. A salir del reino del pecado, del odio, y de la violencia, para entrar en un mundo nuevo, el cuerpo místico de Jesús, donde reinan el amor, el perdón y la no violencia. Hemos sido transfigurados al estar en el monte santo, escuchando la palabra de Cristo, respondiendo con formándos en su cuerpo místico. El cristianismo no es en essencia una filosofía, no es un sistema moral, ni una forma de sociología o una ideología. Es una relación con Jesús. Podemos relacionarnos con El Señor de muchas formas, aunque ninguna es más intensa y priviligiada que La Misa.