Después de los acontecimientos aterradores que ocurrieron recientemente en el Capitolio de los Estados Unidos, el obispo Robert Barron recomendó que, como nación, participemos juntos en un examen de conciencia. Pensando en cómo sería un examen de este tipo, se me ocurrieron las siguientes preguntas:

¿Me esfuerzo por informarme con apertura a la verdad dondequiera que se encuentre, o solo leo opiniones y medios con los que siempre estoy de acuerdo?

¿Me esfuerzo por encontrar, comprender y leer fuentes de noticias que sean objetivas y sigan estándares periodísticos?

¿Reduzco de manera regular, los problemas complejos a fragmentos simplistas y partidistas para evitar involucrarme honestamente y con vulnerabilidad con personas con las que no estoy de acuerdo?

¿Hablo de mis oponentes ideológicos de una manera que los deshumaniza, estereotipa u objetiva? ¿Hablo con desdén acerca de aquellos con quienes no estoy de acuerdo en lugar de tratar de entender sus ideas?

¿Permito que los sentimientos de rabia, odio y amargura hacia aquellos que veo como enemigos políticos crezcan en mi corazón?

¿Cultivo el pecado en mi corazón más que la virtud?

¿Leo libros espirituales tanto o más que las noticias?

¿Dedico el tiempo a eventos políticos más que a las celebraciones litúrgicas de la Iglesia?

¿Me distraen regularmente de mis responsabilidades las noticias, los expertos, las discusiones políticas y los sentimientos negativos hacia aquellos con quienes no estoy de acuerdo?

¿Cuáles son mis mayores prioridades? ¿A dónde dirijo la mayoría de mis energías? ¿Doy primer lugar a “vivir para Dios” en mi vida?

Primero, mientras lea las preguntas, si comienza a pensar en otras personas a las que podrían aplicar, comience de nuevo y concéntrese en su propio comportamiento. Un examen de conciencia está destinado a desafiar y convertir nuestros propios corazones, no a examinar el comportamiento de otras personas.

Segundo, varias preguntas se centran en el uso de los medios de comunicación porque ese es el carisma de mi comunidad, las Hijas de San Pablo. Vivimos en una cultura de medios y el uso de los medios puede tener un gran impacto en la forma en que vemos el mundo y en cómo damos prioridad a nuestras vidas espirituales. Y finalmente, si no encuentra útiles todas estas preguntas, no dude en formular sus propias preguntas. Un examen de conciencia es individual y personal y todos luchamos de diferentes maneras con lo que está sucediendo en nuestro país y en nuestros corazones.

Jesús, te traemos a todos aquellos que han resultado heridos y que han perdido la vida como resultado de los disturbios en nuestra nación, y oramos para que descansen en paz. Para poner fin a la división en nuestra nación, Señor, escucha nuestra oración. Para que la paz, la justicia y la verdad reine en nuestros corazones y en nuestra nación, Señor, escucha nuestra oración. Amén.