Algo que se ve claramente en la Biblia y a lo largo de la historia de la Iglesia es que una misión que viene auténticamente de Dios tiende a arrastrar a la gente hacia ella. Cuando Pedro y sus compañeros se vieron superados por la pesca milagrosa, otros pescadores se apresuraron a ayudarles. Cuando la Madre Teresa se adentró en las calles de Calcuta para atender a los enfermos y moribundos, se le unieron, en cuestión de semanas, muchas de sus antiguas alumnas.

Uno de los grandes privilegios de mi vida ha sido haberme unido al apostolado de Word on Fire. Algo que he observado con fascinación y gran alegría espiritual es que tantas personas de todo el país hayan sido arrastradas por la Providencia Divina a este ministerio. La semana pasada, por primera vez, reunimos en Santa Bárbara a los veinticinco miembros del equipo de Word on Fire para unos días de reflexión. Vinieron de Nueva York, Chicago, Dallas, Washington DC y Los Ángeles a la preciosa misión franciscana de Santa Bárbara a rezar, convivir entre ellos y hacer planes para el futuro.

El padre Steve Grunow, CEO de Word on Fire, ciertamente estuvo ahí. El padre Steve fue estudiante mío en el Mundelein Seminary a las afueras de Chicago a mediados de los 90’ cuando yo acababa de comenzar mi carrera como profesor. Estaba muy por delante de los otros estudiantes: brillante, profundo, dedicado. Durante los primeros años de Word on Fire, fue colaborador cercano y consejero mío, después, a finales de la década pasada, el Cardenal George me lo asignó formalmente como asistente.

Jared Zimmerer, el director del Word on Fire Institute, también estuvo en el retiro. Conocí a Jared a través del padre Steve, quien a su vez lo conoció online. Padre de seis, extraordinario levantador de pesas, y estudiante de doctorado en humanidades, Jared coordina muy competentemente el creciente y complejo trabajo del instituto, que se dedica a crear una armada de evangelizadores laicos.

Robert Mixa participó con gran entusiasmo. Hace muchos años, cuando yo llevaba la oficina de Word on Fire en Chicago, Bobby me escribió de la nada. Me contó que acababa de graduarse en filosofía por la universidad de St. Louis y que seguía de cerca mi ministerio. Se preguntaba si podía ayudar de alguna manera. Al principio lo tomamos como asistente de investigación, y desde entonces ha realizado muchos otros trabajos para Word on Fire. Ahora juega un papel importante en la oficina del instituto en Dallas.

Rozann Carter Lee participó en el retiro. Conocí a Rozann en 2002 cuando estaba de año Sabático en la universidad de Notre Dame. Durante mi tiempo en la universidad, enseñé un curso de grado en teología, y Rozann, que estaba en primer año, era la más lista de la clase. Quedé encantado con su sonrisa, su constante alegría y sus preguntas agudas. Años después, ofrecimos un puesto en Word on Fire, y me encantó enterarme que Rozann había aplicado. La contratamos de inmediato, y ha estado supervisando casi todo nuestro trabajo de diseño gráfico los últimos diez años. Unos años después de que Rozann se nos uniera, Sean Lee vino abordo. Un talentoso graduado de la Ave Maria University, Sean trabajó algunos años en marketing y ahora básicamente dirige todas las operaciones del ministerio. Más importante aún, hace seis años, Sean invitó a Rozann a un juego de los Bulls un viernes por la noche; el resto es historia. Llevan cinco años casados y tienen tres hijos: Kolbe (en honor a Maximiliano Kolbe), Mary Flannery (por Flannery O’Connor) y Francis George (en honor del Cardenal que fue una especie de padrino para Word on Fire).

Joseph Gloor estuvo en el retiro también. Conocido fisicoculturista, modelo y estrella de MTV, Joe pasó por un proceso de conversión durante años. Y después, por influencia de su padre, entró en contacto con mi trabajo, ¡que ha procedido prácticamente a memorizar! El día de la conferencia de prensa en la que se anunciaba que vendría como obispo auxiliar a Los Ángeles, Joe fue a la Catedral a conocerme. Después de llevar a cabo varias tareas para Word on Fire, ahora se dedica a utilizar sus amplios conocimientos de grabación y fotografía en su rol como productor de nuestro ministerio.

Cassie Pease también tomó parte de estos días de reflexión. Cuando Rozann estaba buscando a alguien que le ayudara en el departamento de diseño gráfico, buscó en la red, y encontró el maravilloso trabajo de Cassie, que es a la vez profundamente católico y marcadamente contemporáneo en su estilo. Cassie ha volcado su talento creativo y energía en nuestros DVD’s, nuestros libros y nuestro Word on Fire Institute Journal.

Podría contar muchas más historias, pero espero que vean a dónde quiero llegar. Como todo gran artista, el Espíritu Santo, en el curso de los años, ha entretejido una variedad de hilos, colores y texturas para producir algo de gran belleza. Porque Dios no compite con su creación, él no suplanta nuestros esfuerzos, sino que se gloría en incluirnos en su trabajo. Me enorgullezco como un padre con Word on Fire, y he sentido esto especialmente estos días de retiro, cuando toda la familia estaba rodeada en torno a mí. Pero disfruto aún más como un aprendiz que se deleita en ver lo que trama el Maestro.